Por Raúl Rojas González. Periodista, académico y escritor.

Se trata de una novela de horror, tensión y suspenso, de Bentley Little, claramente inspirada en “La tienda”, parte de la saga “La torre oscura”, de Stephen King, de quien el autor es, definitivamente, un seguidor. 

El Almacén, de Bentley Little.

En el pequeño y aislado pueblo de Juniper, Arizona, se instala sorpresivamente un gigantesco mall, que en el mínimo de tiempo no oculta su propósito de arrasar no sólo con el comercio, sino de apoderarse del control de la vida de toda la población, tal como lo ha hecho en otros poblados norteamericanos. Para conseguirlo, parte por una moderna construcción y espectaculares ofertas, con precios que, rápidamente obligan a cerrar o vender todos los establecimientos de la localidad. El siguiente paso, basado siempre en el poderío económico, es tomar el control de la municipalidad y todos sus servicios: policía, educación, bomberos, salud. Incluso decreta toque de queda. 

El villano, un hombre enigmático y con mínima presencia en los medios de comunicación, es Newton King, a quien se presenta como un magnate, no sólo con fortuna, sino también dotado de poderes paranormales, sin principios ni valores, inspirado sólo por la destrucción y la obsesión del poder ilimitado.

El “jovencito” como se decía antiguamente, es un especialista en informática, Bill Davis, quien se opone en forma tenaz a sus propósitos, pero termina siendo absorbido por el sistema. 

“El almacén” es casi realista. Destaca en un campo literario que parece dominado por vampiros, monstruos y fantasmas de otros tiempos.

Raúl Rojas G.

La trama incluye muertes y desapariciones misteriosas, desaparición de personas y transformación en zombies, a lo que se identifica como “directivos nocturnos”.  También, muertes inexplicables, protagonizadas generalmente por ellos. Éstas incluyen generosa descripción de increíbles torturas. 

El libro está bien escrito, pero es casi una imitación moderna de la obra de Stephen King, maestro indiscutido del suspenso. 

Detrás del control de la ciudad y su población, se esconde una crítica al modelo capitalista, en que el dinero todo lo permite, más allá de la ley, sin control alguno. Hay sexo, poder y dinero, que parecen ser símbolos del éxito en el mundo de hoy. 

“El libro está bien escrito, pero es casi una imitación moderna de la obra de Stephen King, maestro indiscutido del suspenso”. 

Raúl Rojas G.

La obra tiene un final apresurado, en que Bill Davis encabeza una revolución contra “El Almacén”. Pero es demasiado apresurado y poco creíble, porque, en pocas horas, logra enfrentarse al poder material y supra normal de Newton King.

Con todo, es interesante y entretenida. Desata el miedo y el suspenso a partir de elementos de la vida cotidiana y de la rutina normal de las personas, lo cual es uno de los requisitos de los líderes del género. 

“El almacén” es casi realista. Destaca en un campo literario que parece dominado por vampiros, monstruos y fantasmas de otros tiempos. No tiene el final feliz tradicional. Deja muchos enigmas sin resolver. Pero, después de todo ése es un imperativo del género. 


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