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El adiós de la alfarera más longeva de Quinchamalí

Conocida alfarera de mi pueblo, poseedora de un gran sentido del humor, era picarona y una activa participante en los concursos de la Feria de la Greda, donde también exponía sus trabajos.

La alfarera Berta del Carmen Osorio Albornoz.
Por María Eugenia Uribe Casanueva. Gestora Cultural.
María Eugenia Uribe.

El mundo del patrimonio de Quinchamalí está con pena, el pueblo también. Faltando tan solo dos meses para cumplir los 102 años, la alfarera Berta del Carmen Osorio Albornoz, la más longeva alfarera con vida, partió en busca de la paz en el desconocido más allá.

Conocida alfarera de mi pueblo, poseedora de un gran sentido del humor, picarona, activa participante en los concursos de la Feria de la Greda, donde también exponía sus trabajos. Allí contaba sus picaronas adivinanzas que muy pocas veces fueron acertadas por los asistentes al concurso; mientras las contaba se reía sola de la respuesta que dicha adivinanza tenía, parecía una niña haciendo una maldad.

Nacida en el año 1018, en una familia de 9 hermanos, ella fue aprendiendo los quehaceres de la greda de la mano de su madre. Primeramente se dedicó a hacer elementos de carácter utilitario, ollas, jarros con argollas en sus orejas que también cumplían la función de floreros, platos, azafates  y mates.

Alfarera del alma

Claro, ella vivía en el sector sur del pueblo donde justamente sólo allí se fabricaban los productos utilitarios. Con los años fue aprendiendo a crear los de carácter ornamental, cuando por talleres creados por Caritas Chile, de la Iglesia Católica, Tuly Ulloa comenzó la tarea de integrar loceras de un lado y otro y así traspasar los conocimientos como alfarera de unas a otras. Así comenzó hacer los diferentes juguetes.

Participaba como expositora en la feria de la Greda hasta que la salud la acompañó, una mujer querida porque su carácter era toda risa. Recuerdo cuando pasaba a verla, siempre con una sonrisa. Mi viejita linda, -le decía-, siempre su respuesta fue positiva, siempre. Nuestros cariños eran recíprocos.

Hace dos días casualmente vi pasar un funeral, al día siguiente me enteré quién era la persona.

Me duele su partida, no supe, fue silenciosa, como era ella en la intimidad, tímida, menuda, humilde. En tiempos que estamos atrapados en casa sin salir.

Me quedo con ese cariño siempre correspondido.

Bertita, allá llegarás para hacer reír con tus adivinanzas a los tuyos y a todos quienes deseen oírte.

*María Eugenia Uribe Casanueva es gestora cultural y Presidenta de la Corporación Cultural Ñuble 21.


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