Hace unos cinco meses fue advertido por el Panel de Expertos sobre el Cambio Climático que asesora a la Organización de las Naciones Unidades, quienes en su informe de septiembre de 2019 constataron una preocupante verdad: el aumento del nivel del mar se ha disparado por el deshielo en los extremos norte y sur del planeta, y que los gases de efecto invernadero emitidos por el ser humano proyectan que el deshielo y el incremento del nivel del mar vayan a continuar más allá de este siglo.

Los impactos generados por los gases de efecto invernadero son irreversibles, dicen los expertos, y las consecuencias a corto y mediano plazo dependerán de lo rápido que se dejen de emitir esos tóxicos  que sobrecalientan el planeta y que están vinculados principalmente a los combustibles fósiles. Por lo pronto, ya advirtieron fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes, amenazas a la seguridad alimentaria e impactos en la biodiversidad como principales amenazas derivadas del cambio climático.

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El informe especial del Panel Intergubernamental del Cambio Climático revisó más de 7 mil publicaciones de un centenar de científicos de 36 países para elaborar sus conclusiones en temas como el calentamiento global y su impacto en los océanos. Entre ellas coinciden en que “El aumento del nivel del mar se ha acelerado debido al incremento combinado de la pérdida de hielo de las capas de Groenlandia y la Antártida”. 

“El aumento del nivel del mar se ha acelerado debido al incremento combinado de la pérdida de hielo de las capas de Groenlandia y la Antártida”. 

Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU.

La pérdida de hielo en la Antártida por el aumento de la temperatura en el periodo comprendido entre 2007 y 2016 se triplicó con respecto a la década anterior; mientras que en Groenlandia se duplicó.

Ese deshielo acelerado ha llevado a una tasa de aumento del nivel del mar también más rápida, hasta 2,5 veces más veloz en la última década respecto a la media del siglo pasado. Pero las proyecciones que hace el informe hablan de un problema que se acentuará, incluso en el caso de que se cumpla el Acuerdo de París, que fijó que el incremento medio de la temperatura del planeta no debe superar los dos grados respecto a los niveles preindustriales. En ese escenario más optimista se pronostica un aumento del nivel del mar de 43 centímetros para 2100 (entre 1902 y 2015 fue de 16 centímetros). 

Problema sin compromisos

En el escenario más adverso –que las emisiones sigan creciendo como hasta ahora– el incremento del nivel del mar llegaría hasta los 84 centímetros y podría superar el metro. Además, durante los próximos siglos ese ritmo seguirá cogiendo velocidad e intensidad.

Cabe recordar que la Cumbre de COP25 que organizó Chile y que se realizó en España no arrojó conclusiones ni compromisos mayores a los establecidos en Paris e incluso no contó con la participación de las potencias consideradas más contaminantes y que más aportan en gases nocivos para el planeta.

El informe de expertos de la ONU alerta de que para 2050 “los eventos extremos del nivel del mar” que hasta ahora se consideraban excepcionales y se producían una vez cada siglo pasarán a convertirse en habituales y se darán “al menos una vez por año” en muchos lugares del planeta.

Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU.

Muchos ciudadanos de países en desarrollo que escuchan estas cifras no parecen sentirse alarmados por considerar que sus efectos se verán a largo plazo. Sin embargo, cerca de 1.500 millones de personas viven en plena “zona roja” de los impactos climáticos relacionados con los océanos y el agua, que se producirán por la combinación del aumento del nivel del mar y las tormentas o ciclones. El informe de expertos de la ONU alerta de que para 2050 “los eventos extremos del nivel del mar” que hasta ahora se consideraban excepcionales y se producían una vez cada siglo pasarán a convertirse en habituales y se darán “al menos una vez por año” en muchos lugares del planeta.

Este informe también habla que durante este siglo los océanos alcanzarán “condiciones sin precedentes” por el aumento de la temperatura, una mayor acidificación y la disminución del oxígeno. Esto tendrá un impacto en la pesca y en el medio de subsistencia para las comunidades que dependen de los recursos marinos para sobrevivir.

Cómo decía, muchos creen que esto no le ocurrirá a nuestra generación, que enfrenta un dilema épico para asegurar la sobrevivencia futura de la raza humana y de las especies de nuestro planeta, conformado en un 70% por agua.

La región antártica mantiene algunas de las especies más icónicas del planeta.
Fotografía gentileza del sitio www.antarcticglaciers.org

Alerta en la Antártica

Chile no ha permanecido ajeno a los efectos visibles de este fenómeno ya que durante este verano temperaturas récord, que si bien podrían ser cercanas a las que experimentó cuaquier habitante de Concepción o Puerto Montt, lo cierto es que pars nuestro territorio antártico chileno constituyen un motivo de alerta. 

La temperatura media anual del continente antártico varía de aproximadamente -10 °C en la costa a -60 °C en las partes más altas del interior.

Sin embargo, el 6 de febrero, la base de investigación argentina Esperanza marcó una temperatura de 18,3 °C, lo que superó el anterior registro de 17,5 °C del 24 de marzo de 2015.

“Son una consecuencia directa del calentamiento global. El alza en la temperatura media, aumenta las probabilidades de ocurrencia de altas temperaturas y las olas de calor”

Académico de la Universidad de Santiago, Raúl Cordero.

En isla Rey Jorge, la ausencia total de precipitación nivosa durante enero -y que se extiende desde la Navidad pasada- ha llamado la atención.

Pero estos eventos se vienen observando desde alrededor de una década con mayor aceleración a la que se observaba en la década del 70. Según el Instituto Antártico Chileno, todos los pronósticos muestran una tendencia al aumento de temperatura en las zonas polares, aunque el incremento había sido mucho más notorio en el Ártico.

La frecuente rotura de récords de temperatura no es resultado del azar. “Son una consecuencia directa del calentamiento global. El alza en la temperatura media, aumenta las probabilidades de ocurrencia de altas temperaturas y las olas de calor”, alertó al medio El Mostrador el académico de la Universidad de Santiago, Raúl Cordero.

Impacto en la flora y fauna

El impacto más directo lo están viviendo los habitantes más comunes del territorio. La región antártica mantiene algunas de las especies más icónicas del planeta –como ballenas y pingüinos– y provee una amplia gama de importantes servicios ecosistémicos, hábitats que se están viendo severamente alterados. Un ejemplo de ello fue el derrumbe de la plataforma de hielo Brunt, en el Mar de Weddell, un evento extremo que eliminó el hábitat de la segunda colonia de pingüinos emperador más grande del mundo. 

Varios estudios han demostrado que el cambio climático ha incrementado además la disponibilidad de áreas susceptibles de ser colonizadas por las plantas, como resultado de la reducción de la cobertura de hielo y nieve y la recesión de los glaciares a lo largo de la Península Antártica.

En diciembre, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, el Centro de Modelamiento Matemático (CMM) y el Ministerio del Medio Ambiente de Chile realizaron diversas simulaciones climáticas regionales presentadas en el marco de la COP25 en Madrid, las que reflejaron la posibilidad de un aumento de 0,5°C a 1,5°C y entre 5 a 8 por ciento en las precipitaciones del período 2025 a 2044 para la península Antártica.

Al ser la más afectada por el aumento de temperatura en la península Antártica, el decrecimiento del hielo marino en la costa oeste podría oscilar entre 4 a 20 por ciento, estiman.

Récord de calor antártico y sus efectos

El viernes pasado la Base General Bernardo O’Higgins, estación de investigación científica situada en el Territorio Antártico Chileno, celebró 72 años. La ceremonia se hizo bajo un tibio sol que ha marcado una histórica ola de calor en la zona, que el domingo 9 registró un peak de temperatura al alcanzarse los 20,7 °, en la isla Seymour, en el extremo norte del continente blanco.

El comandante del Ejército de la Base O’Higgins, mayor Fernando Hinostroza Méndez, comentó a La Tercera cómo las nuevas temperaturas les están cambiando la vida diaria. “Hemos tenido cambios significativos, con mucha lluvia, lo cual antes no ocurría; pasar de nieve a lluvia produce el derretimiento más rápido de la nieve y de los glaciares. Nuestra base mira el glaciar Infantería, donde podemos ver varias grietas muy marcadas, ya que el desprendimiento de glaciares se ha transformado en un hecho diario, es parte del paisaje”.

Base General Bernardo O’Higgins, en el Territorio Antártico Chileno. (ovejeronoticias.cl)

Para quienes pensaban que el cambio climático y sus efectos son de largo plazo, ejemplos como los aquí planteados ofrecen una nueva interrogante. Si se ha acelerado tanto el derretimiento de los glaciares polares, ¿cuánto antes podría el aumento de los océanos impactar áreas costeras densamente pobladas en Chile, la zona más próxima al territorio Antártico?

¿Todavía crees que los gobiernos de Chile y el mundo están actuando con el sentido de urgencia que se requiere para detener el complejo escenario que vive nuestra generación?


*Fuentes consultadas: Diario El País de España, El Mostrador y Diario La Tercera.

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